Nuevo Distintivo para el Club de los Dientileches!



¡Holis queridos Dientileches! ¿les gusta el nuevo distintivo? les cuento que lo recibirán todos aquell@s que envíen su cartita y fotis con la nueva ventanita pero solo la carita. ( no de cuerpo entero porfi).Aquí cuidamos mucho a los dientileches con la super ayuda de: los papis, abuelitos, padrinos, madrinas, tíos, tías, vecinos , vecinas y público en general, para que este espacio sea como lo es desde hace años, un rinconcito familar y feliz. ¡ He dicho! jijiji. Los espero! ¡ Feliz y bendecido día ! Les dejo muchos, pero muchossssssssss besos ratonezcos!! A pasarla bonito!!! Muaaaaaaaaaaaaaaaaahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh!!

DIENTILECHE " EL PAÍS DE LOS NIÑOS"Un cuento mágico en formato de Ebook, listo para imprimir, imaginar e ilustrar)


**Dedicado con amor a Manu, un Dientileche "especialmente hermoso"que en este País mágico fue feliz **

Un cuento mágico en formato de Ebook, listo para imprimir, imaginar e ilustrar)
Olga Isabel Román
Esquel – Chubut – Argentina
2010/2016.
Solicitalo vía mail a : danielgalatro@gmail.com

Los abuelos nunca mueren (se hacen invisibles)


29 DE OCTUBRE DE 2013- EL PAÍS

En los últimos 50 años, nuestro estilo de vida familiar cambió drásticamente como consecuencia de un nuevo sistema de producción. La inclusión de la mujer en el circuito laboral llevó a que ambos padres se ausenten del hogar por largos períodos creando como consecuencia el llamado “síndrome de la casa vacía”.

El nuevo paradigma implicó que muchos niños quedaran a cargo de personas ajenas al hogar o en instituciones. Esta tercerización de la crianza se extendió y naturalizó en muchos hogares.

Algunos afortunados todavía pueden contar con sus abuelos para cubrir muchas tareas: la protección, los traslados, la alimentación, el descanso y hasta las consultas médicas. Estos privilegiados chicos tienen padres de padres, y lo celebran eligiendo todos los apelativos posibles: abu, abuela/o nona/o bobe, zeide, tata, yaya/o opi, oma, baba, abue, lala, babi, o por su nombre, cuando la coquetería lo exige.

Los abuelos no sólo cuidan, son el tronco de la familia extendida, la que aporta algo que los padres no siempre vislumbran: pertenencia e identidad, factores indispensables en los nuevos brotes.

La mayoría de los abuelos siente adoración por sus nietos. Es fácil ver que las fotos de los hijos van siendo reemplazadas por las de estos. Con esta señal, los padres descubren dos verdades: que no están solos en la tarea, y que han entrado en su madurez.

El abuelazgo constituye una forma contundente de comprender el paso del tiempo, de aceptar la edad y la esperable vejez.

Lejos de apenarse, sienten al mismo tiempo otra certeza que supera a las anteriores: los nietos significan que es posible la inmortalidad. Porque al ampliar la familia, ellos prolongan los rasgos, los gestos: extienden la vida. La batalla contra la finitud no está perdida, se ilusionan.

Los abuelos miran diferente. Como suelen no ver bien, usan los ojos para otras cosas. Para opinar, por ejemplo. O para recordar.
Como siempre están pensando en algo, se les humedece la mirada; a veces tienen miedo de no poder decir todo lo que quieren.
La mayoría tiene las manos suaves y las mueven con cuidado. Aprendieron que un abrazo enseña más que toda una biblioteca.
Los abuelos tienen el tiempo que se les perdió a los padres; de alguna manera pudieron recuperarlo. Leen libros sin apuro o cuentan historias de cuando ellos eran chicos. Con cada palabra, las raíces se hacen más profundas; la identidad, más probable.

Los abuelos construyen infancias, en silencio y cada día. Son incomparables cómplices de secretos. Malcrían profesionalmente porque no tienen que dar cuenta a nadie de sus actos. Consideran, con autoridad, que la memoria es la capacidad de olvidar algunas cosas. Por eso no recuerdan que las mismas gracias de sus nietos las hicieron sus hijos. Pero entonces, no las veían, de tan preocupados que estaban por educarlos. Algunos todavía saben jugar a cosas que no se enchufan.

Son personas expertas en disolver angustias cuando, por una discusión de los padres, el niño siente que el mundo se derrumba. La comida que ellos sirven es la más rica; incluso la comprada. Los abuelos huelen siempre a abuelo. No es por el perfume que usan, ellos son así. ¿O no recordamos su aroma para siempre?

Los chicos que tienen abuelos están mucho más cerca de la felicidad. Los que los tienen lejos, deberían procurarse uno (siempre hay buena gente disponible).
Finalmente, y para que sepan los descreídos los abuelos nunca mueren, sólo se hacen invisibles.

Enrique Orschanski (Médico)


P.I.S.
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Odontopediatria ¡ Llegaron los consejitos de los doc!!




A continuación os daremos una guía de consejos muy útiles relacionados con la odontopediatria, sobre higiene dental y como enseñarle a nuestros hijos a cepillarse correctamente los dientes desde pequeñitos.


La limpieza de la boca debe darse desde recién nacido, para ello no es necesario utilizar un cepillo de dientes, pasta dental ni mucho menos hilo dental, sino una simple gasa humedecida con agua hervida, con el fin de limpiar las encías y crear el hábito de limpieza desde temprana edad.
Con la salida de los primeros dientes conocidos como dientes de leche o dientes temporales, se debe iniciar el cepillado de los dientes, no es necesario el uso de pasta dental. Este primer juego de dientes es tan importante como los dientes definitivos que le saldrán después, porque las caries en los dientes de leche debilitan los permanentes. Depende de cada niño el momento en el cual empieza a brotarle los dientes, pero lo más importante es que se respete el orden de aparición de cada uno de los dientes.
Los niños deberán aprender a cepillarse los dientes cuanto antes, enseñándoles la forma correcta de cepillarse a manera de juego para crearles el hábito y no a manera de imposición porque podría generarles rechazo. La edad aproximada de inicio es a los 2 años para lo cual necesitarán que un adulto les cepille nuevamente los dientes para asegurarse el correcto aseo, será hasta los 6 a 7 años cuando el niño podrá hacerlo totalmente solo.
Comprar un cepillo de acuerdo a su edad y tamaño de boca es primordial para lograr una buena limpieza; dependiendo del tamaño de la boca se determinará el cepillo.
El uso de enjuagues bucales durante la niñez debe ser sólo bajo prescripción médica, su uso indiscriminado a temprana edad puede producir daños en la dentición permanente.
El cepillado debe realizarse luego de las principales comidas y sobre todo antes de dormir. Cuando el niño aprenda a escupir, enseñarle que no debe comerse la pasta dental, recién en ese momento podrá comprarle una pasta dental para niños que tienen sabor agradable y bajo contenido de flúor; los padres se asegurarán que el niño escupa la pasta dental al final del cepillado y no enjuagarse la boca, a fin que el flúor se mantenga en contacto con los dientes por más tiempo. El uso del hilo dental es indispensable, los padres deben enseñarle al niño a usarlo correctamente.
Los niños aprenden por imitación, siempre será una buena lección que tus hijos vean como te cepillas los dientes y como usas el hilo dental, además de ser un buen ejemplo para aprender a usarlos es un buen ejemplo de hábito de aseo que el niño querrá imitar.
Es recomendable visitar al dentista periódicamente, por que el niño se acostumbrará a las revisiones dentales, por lo que disminuirá su ansiedad y temor a lo desconocido. Además al acudir al dentista periódicamente tiene la ventaja de poder detectar cualquier problema en su etapa inicial por lo que la solución será más sencilla y menos traumático que luego generará miedo al dentista.
Fuente: http://dental.saludisima.com/consejos-de-odontopediatria/

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El aburrimiento es beneficioso para los niños


El tedio estimula la creatividad de los menores y favorece el desarrollo de su tolerancia a la frustración.

Autor: Por JOSÉ A. RODRÍGUEZ
Fecha de publicación: 24 de junio de 2013

-Muchos niños están hiperestimulados por culpa de la televisión, los teléfonos móviles o las videoconsolas, entre otros. Y cuando dan muestras de que están aburridos, sus padres se afanan por distraerlos de la manera más rápida posible. Sin embargo, los expertos afirman que aburrirse tiene múltiples beneficios. En este artículo se citan algunos de los errores que se cometen en la lucha contra el tedio de los pequeños y cómo fomentar el aburrimiento saludable en los menores.

El aburrimiento forma parte de la infancia, aunque muchos progenitores se ponen nerviosos cuando sus hijos están aburridos, así que intentan distraerlos de cualquier forma. Sin embargo, puede ser una experiencia muy saludable. Estar aburrido, sin saber qué hacer, invadido por el tedio, es el mejor escenario para que aflore la creatividad.

En el año 2007, la investigadora Teresa Belton, de la Universidad de Educación y Aprendizaje Permanente de la Universidad de East Anglia (Reino Unido), publicó un artículo en el 'Cambridge Journal of Education', en el que defendía que el aburrimiento es fundamental para el desarrollo del aprendizaje y la creatividad. Una idea con la que coincide Mónica Dosil, psicóloga del ISEP Clínic Castelldefels (Barcelona), que asevera que "los menores necesitan momentos de soledad e introversión para poder generar nuevas ideas y pensamientos".

Cuando el niño se aburre

Estar aburrido, sin saber qué hacer, invadido por el tedio, es el mejor escenario para que aflore la creatividad. Cuando un niño empieza a mostrar signos de fastidio (resopla, se pone de mal humor, protesta, etc.), muchos padres optan por suministrarle juguetes o distracciones. "¿Por qué no juegas con la videoconsola?" o "¿quieres que te ponga la televisión?" son algunas recomendaciones que esgrimen. En muchos casos, como señala Dosil, esta ansiedad por complacer y entretener a los hijos de forma tan rápida está causada por "el sentimiento de culpa por no tener tiempo para estar con ellos o por carecer de recursos personales para jugar con ellos".

Otro fenómeno habitual es que muchos de ellos tienen un número elevado de juguetes y muy fácil acceso a Internet, televisión, videoconsolas, etc. Viven en entornos que no les dejan espacio para que tengan que poner en marcha estrategias nuevas para divertirse. De este modo, se frena su creatividad. Dosil señala que los momentos en que los niños están aburridos "promueven que los pequeños construyan sus propios recursos de entretenimiento y puedan desarrollar la creatividad, generadora de la inteligencia emocional".

Alternar diversión y tedioEs importante que los menores alternen momentos de actividad y de no actividad, de estimulación y de tedio. Carlos G. Torrico, psicólogo del centro ePsicología, en Leganés (Madrid), asegura que la principal característica del sistema nervioso de los niños es "la falta de inhibición cortical, lo que explica que no puedan parar quietos". Desarrollan esta inhibición a medida que crecen. Pero, para lograrlo,necesitan experimentar el aburrimiento, "porque les permite ejercitar este mecanismo de inhibición", añade.

Como bien conocen los progenitores, los pequeños no pueden parar quietos y toleran mal los momentos en los que están aburridos, ya que necesitan acción. Pero ese malestar es momentáneo. Cuando se aburren, muchos protestan o se sienten mal, pero luego, "en la mayoría de los casos, se adaptan y logran sacar provecho de esa situación", añade Torrico. Este estado de hastío, tan incómodo y agobiante al principio para los niños, no solo les ayuda a la generación de soluciones creativas, sino que "favorece la motivación, la autonomía, la resistencia a la frustración y el bienestar".

Fomentar un aburrimiento saludable

Pero, ¿cómo ayudarles a que se aburran? En primer lugar, hay que acostumbrarse a que se quejen cuando están aburridos. Además, como aconseja Torrico, "es necesario simplificar el entorno al máximo". Si uno tiene a mano la televisión, la videoconsola o un teléfono móvil, es probable que se enganche a ellos antes que ponerse a pensar un juego nuevo.

Fomentarles el tedio saludable no consiste en dejarlos en su habitación con un par de lápices y unas hojas blancas, y abandonados a su suerte. Si uno no está habituado a aburrirse, habrá que acompañarlo durante los primeros días en los que se le deje aburrirse.

Y, como recomienda Mònica Dosil, "se le pueden hacer preguntas para que él se haga responsable de la generación de ideas sobre lo que puede hacer". Es mejor opción "¿a qué te gustaría jugar?" que "¿por qué no juegas con estos muñequitos?". Si el pequeño no reacciona, los padres pueden enumerarle algunas alternativas, como: "aquí tienes muñequitos, colores y hojas y una pelota, ¿no te animas a jugar?".
Una elección que propone el especialista de ePsicología es "tener un tarro del aburrimiento, que tenga papelitos con multitud de actividades y juegos que se pueden hacer". El objetivo es que el menor se haga responsable de decidir qué hacer para jugar.

La importancia de la lectura

Un niño al que le gusta leer es difícil que se aburra. Cuando llegue el aburrimiento, siempre podrá coger un libro y sumergirse en el placer de la lectura. Como explica Carlos G. Torrico, "el fomento de la lectura es un factor muy importante para proveerlo de una herramienta infalible para combatir el tedio". 

Para ello, es necesario que haya muchos libros en casa (novelas, cuentos...) y de diferentes temáticas. Y la mejor manera de despertar la pasión por la lectura es que pueda elegir los libros que más le interesen, leer un poco cada día y que "los padres lean con él".

EROSKY CONSUMER

PIS
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