Te invito al zoológico - ¿Reconoces estos animales?

¡Hola, amiguitos y amiguitas!
Aquí vengo a invitarlos a dar un paseo por el zoológico. 
Como tengo que ir a retirar dientecitos de debajo de las almohadas y a dejar a cambio algo de dinerito, no podremos a ir a ver muchos animales. Veamos, son las ... !! Tendremos tiempo para visitar solamente seis. Y en un zoológico no muy bien cuidado. 
No han puesto los nombres a cada animal sino solamente un número. Si sabes cómo se llaman, te invito a que al final de esta visita dejes en las observaciones los nombres que corresponden a cada número de fotografía.
Gracias. ¡Y vamos que se hace tarde!
El Ratón Pérez
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(¿Conocías a todos?)
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**Visita: http://bohemiaylibre.blogspot.com

Connie: 6 años y una voz maravillosa


Se llama Connie Talbott y también es una dientileche, como se puede ver.
Tiene una voz y una forma de cantar que queremos que disfrutes.
Esperamos tus comentarios.
(Ella también es mi amiga, por supuesto, pero tuve que dejarle libras esterlinas bajo la almohada.)
El Ratón Pérez.
(no olvides apagar la música de fondo del blog antes de escuchar cantar a Connie)


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Dibujo animado: La vuelta al mundo en 80 días - episodio


Un episodio de esta famosa película en una de sus versiones como dibujo animado.
Subido a youtube por dibujosanimadosesp el 01/09/2011
Título original: "Around the World in 80 Days" (1988)
de Geoff Collins sobre la famosa novela de Julio Verne.
Estas imágenes fueron rescatadas del VHS
(antiguo sistema de grabación en cinta magnética).
¡Que lo disfruten!



Papi, mami, abues...
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XXV Certamen Regional de Cuentos Infantiles

La Asociación Cultural “VIEJO CASTILLO” de
Hornillos de Cerrato (Palencia), con motivo de la
celebración de la XXVIII SEMANA CULTURAL de la
localidad, convoca un certamen literario.
Mayor información: Telf.: 610.098.522 • 

Encubiertos

Dos tenedores salen a pasear y de repente ven una cuchara y le gritan para saludarla:
- Cucharaa.. cuchara ... cucharaaaaaaa!!!!
y nada, ella no saluda.
Uno le dice al otro:
-¡Que raro! Parece que no escuchara.....

(En Facebook por Miguel Galiñanes)

Infancia feliz - por Delfina Acosta

Que los niños sean felices. No hay, tal parece, etapa en la existencia del ser humano tan francamente corta como alegre, divertida, acentuadamente libre, propicia a la vaguedad y amparada por sabe solo Dios cuántos santos, como la de la niñez. Luego, cuando los años vayan sumando, cuando el tiempo, que tiene la impertinencia de dar vueltas a las páginas de la vida para que nos confrontemos con nuestra realidad, aquella infancia, si ha sido bien llevada, nos traerá muy gratos recuerdos.
Según el padre del psicoanálisis, o sea Sigmund Freud (él estudió sistemáticamente la conducta del individuo), viene a saberse que la primera etapa de vida del ser humano, vale decir la niñez, tiene una importante gravitación en el desarrollo de la personalidad del adulto.
Yo suelo recordar mis años infantiles en mi pueblo, Villeta. Mi casa, que era una vivienda más o menos pasable (teníamos un aljibe, cuatro habitaciones, un galpón y un patio donde crecía generosamente una gran plantación de bananos) estaba enclavada en una suerte de lomada.
Cuando era llegada la siesta, venían mis amigos, que eran mis vecinos (todavía recuerdo sus nombres y sus apellidos y sus rostros), y nos íbamos a vagar por las calles calurosas, contándonos historias de poras y de fantasmas. Cada cual, con su parlamento, trataba de superar el repertorio o el discurso, que era puro invento, por cierto, de quien en su turno de hablar se encontraba. Era tan vehemente, tan marcadamente apasionada aquella infancia nuestra, que si llovía o hacía mucho frío, por el derecho que teníamos de ser felices, lográbamos reunirnos igual.
Para entretenernos nos largábamos también a decir zonceras. Las zonceras eran una variante, una opción más de nuestra comunicación. Jugábamos a la rayuela. Y a las escondidas, que siguen de moda, pues no hay niño que no se esconda y otro que no lo busque y lo encuentre detrás de una puerta.
Un suceso que me dejó pálida fue que rompiendo cocos sobre una piedra, Felicita halló un gusano dentro de un coco y se lo llevó a la boca. Vino a decir que aquel insecto era el mejor alimento. Alguna envidia me entró, mas una envidia sana, dejo constancia, pues yo deseaba también, como aquella camarada, dejar con una expresión de admiración y susto a los demás. Desde luego, el caso ameritaba para los que la habíamos observado un comentario, un decir casi obligatorio. Y el comentario generalizado era que si se presentaba la ocasión comeríamos un gusano.
Los tiempos de la infancia deberían ser felices. A mí me da cierta impresión, a veces, observar cómo los chicos van de tarea en tarea, marcados por una disciplina inflexible. ¿Dónde están el entretenimiento, el relajo, los juegos que alimentan la fantasía y nutren la salud mental ? ¿No es acaso necesario que la niñez se deslice sin mayores compromisos, que no sean aquellos que puedan ser asumidos dentro de los límites de la edad ? Digo yo...
¿Y qué hacer, por Dios, con aquellos chicos a quienes se les roba ante los ojos de la gente su infancia, su derecho al disfrute, pues andan andrajosos de día y de noche por las calles, pidiendo unas cuantas monedas?
¿En qué mentiras están metidas las autoridades, que siempre se llenan el pico de flores a la hora de las promesas electorales?
¿Figura en sus planes un programa fiable, diseñado sensiblemente, capaz de encarar con resultados eficaces, contundentes, la problemática de la mendicidad infantil?

delfina@abc.com.py
24 de Enero de 2012

Los Reyes Magos. ¡Feliz Día Dientileches !


Los Reyes Magos

-¡Si vos no te portás bien,
le digo a los Reyes Magos
que te dejen sin regalo
y te quedas sin el tren!...

Es que mi vieja, también,
un poco se aprovechaba...
¡porque esa noche llegaban
los tres Reyes de Belén!

La carta la había mandado
sin faltas de ortografía,
así los reyes veían
de que era un chico aplicado.

Hice todos los mandados,
me lave hasta las orejas,
porque ese día mi vieja
me tenia acorralado.

La luna hacia brillar
el lustre de mis zapatos...
y si ellos fueran chicatos
¿quien les podía avisar?

Por eso al irme a acostar,
puse la almohada a los pies
y me acosté del revés
para poder vigilar...

¡Cuando más lo precisaba
me vengo a quedar dormido!

Me desperté a los maullidos
del gato de la encargada...
Ya entraba la madrugada
de un radiante seis de Enero,
y un trencito, el más diquero,
del umbral me saludaba...

Lo habían dejado de frente
ya listo para marchar...
con él me iba a despertar
a mi madre alegremente

¡Que alegría que uno siente!
-explicarlo yo no puedo-
¡ unas ganas de ser bueno,
de ser bueno hasta la muerte!

Al que dejaron sin nada
fue al hijo de la de al lado...
¡Como se habrían olvidado!
Siempre “muy bueno" sacaba...

Con nosotros no jugaba
porque enseguida tosía,
y los reyes no sabían
que el padre no trabajaba...

Yo comprendí su dolor
cuando me vio con el tren:
se acerco a mirarlo bien
y después lo acaricio....

A mi me daba calor
de que me viera jugar
y en caso lo invité a entrar
y él también se divirtió.

¡Cuántos Reyes han pasado
por la puerta de mi vida!.
...y a mi alma dolorida
cuantas veces la he dejado
como un zapato gastado.
esperando a su Melchor
que le dejara el amor
para un mundo envenenado!

Esta noche por los cielos
llegarán los Reyes Magos;
vendrán trayendo regalos
a los chicos que son buenos,
pero hay otros pibes buenos
en otro lado de la tierra,
que por culpa de una guerra..
¡no han de pasar los camellos!

Señor: yo aprendí a rezar
arrodillado con mi vieja;
si nunca te fui con quejas
hoy me tenes que escuchar:
¿Por qué tienen que pagar
esos pibes inocentes.
de que en el mundo haya gente
que sólo piensa en matar?

Ellos ¿qué saben de guerras...?
¡Ellos quieren Reyes Magos!
¡y ellos en vez de regalos
tienen un miedo que aterra!

Si vos pararas la guerra,
pasarían los camellos.
¡Yo te lo pido por ellos!
¡Por los pibes de mi tierra!

Héctor Gagliardi

¿Les gusto?