01 El niño de la sonrisa brillante






Fito era un niño como todos.
De una sonrisa amplia y dulce como la tuya.


Siempre estaba sonriente, y con orgullo dejaba ver a todos cada dientecito nuevo que le salía.





Era tal el brillo que irradiaba desde su boca que sólo con verlo desde lejos la gente sabía que quien venía caminando era Fito, “el niño de la sonrisa brillante”.

¡Y ni te imaginas su alegría cuando descubría que otro de sus dientecitos estaba flojo!




Alli salía nuevamente Fito.

Casa por casa recorría todo su barrio, toda la ciudad, comentando a sus vecinos que recibiría una vez más la visita del Ratón Pérez (o del Hada de los Dientes, como le dicen en otros países).




Cada vez que los vecinos veían por la ventana a Fito tocando a su puerta, sus corazones comenzaban a palpitar rápidamente, sus rostros se transformaban, y aparecían en ellos la angustia y la tristeza.




Porque sabían que detrás de esa alegría enorme que se reflejaba en la carita del niño por la visita de su gran amigo Don Pérez vendría la gran pregunta, ésa que temían y que Fito hacía a todos los adultos:



¿Qué hace El Ratón Pérez

con los dientecitos

de todos los niños del mundo? "




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